© Sabrina Rodríguez. Ante una realidad dada; una Realidad Dadá.

FoolishPeople y el teatro inmersivo

Un ensayo personal por Sabrina Rodríguez


Hace poco más de dos años descubrí un nuevo tipo de teatro, el teatro inmersivo (immersive theatre). No es que sea nuevo, pero era nuevo para mí. En el teatro inmersivo no hay escenarios, ni bambalinas, ni un guión lineal que vas a ver de principio a fin. Tú llegas a un lugar en el que has de seguir a los actores, a veces incluso corriendo para no perderles por el camino. Todo ocurre a la vez y todas las historias de todos los personajes se cruzan en algún momento. Normalmente la obra se repite varias veces para que puedas tener la oportunidad de explorar y vivir varias de las historias de forma circular.


Y cuando digo vivir, lo digo de verdad. Tú, como público, eres parte de la experiencia. En alguna ocasión puede que un personaje se dirija directamente a ti o que te regale un momento íntimo, entre él y tú. Por eso lo de inmersivo; tú te conviertes en un habitante más de esa ficción.



Mi primera experiencia de este tipo fue en Londres con la obra The Drowned Man: A Hollywood Fable de Punchdrunk. Todo ocurría en una nave industrial de cuatro plantas convertida en un estudio de Hollywood a la antigua usanza; con pasillos oscuros, autocaravanas de artistas, bosques nocturnos e incluso una logia siniestra. Duraba tres horas y tres veces se repetía la pieza. Seguí a varios personajes por mi cuenta. Al principio nos aconsejaban separarnos y explorar cada uno lo que quisiera. Cuando salimos lo comentamos.

—Yo he visto a una actriz, joven y cándida, desesperada porque la diva triunfadora del estudio se ríe de ella. Además sospecha que tiene una aventura con su marido. Sigue al marido y lo encuentra en una orgía en una logia. Se vuelve loca y lo mata —le dije a mi pareja.

—¿Qué dices? —me contestó él—. Yo seguí al marido y no tenía ninguna aventura con la diva y en la logia lo habían drogado y lo estaban violando. Y luego, encima, va su mujer y lo mata. —Los dos nos miramos perplejos. Lo mismo sucedió al comparar otras escenas y detalles.



Ese es el poder y la genialidad de este tipo de teatro. No solo que lo vives y formas parte de la historia, sino que es como la vida misma. Según la perspectiva del personaje que sigas, piensas una u otra cosa. Me enamoré.


Fui de nuevo a ver The Drowned Man para poder explorar más a fondo ese mundo mágico. Seguí a la diva y resultó que no se reía de la actriz joven, estaba desesperada porque le iba a quitar el puesto. Al final, se suicidaba; borracha, triste y sola. Cada personaje tenía un camino, cada camino se cruzaba en una red compleja y fascinante.



Empecé a buscar información sobre este tipo de teatro. Descubrí una compañía inglesa que se llama FoolishPeople. John Harrigan, su fundador y director, es uno de los pioneros del inmersivo. Creó está compañía a finales de los 80.


En aquel momento FoolishPeople acababan de presentar su primer filme, Strange Factories, una experiencia muy cercana a las primeras películas de David Lynch. Estaban de gira haciendo performances en las proyecciones. Por desgracia no pude ir a ninguna pero me prometí dos cosas: que vería la siguiente producción de FoolishPeople y que en menos de dos años trabajaría en este tipo de teatro. Nunca pensé que ambos deseos se cumplirían a la vez.



En abril de este año leí en Internet que FoolishPeople buscaban actores para su nueva producción de teatro inmersivo y pensé que sería genial poder ir a verla. Ni se me pasó por la cabeza presentarme al casting.

—¿Por qué no lo intentas? —me dijo mi novio.

—¡Estás loco! —le contesté—. No soy suficientemente buena y mi inglés no es perfecto.

—¿Por qué no dejas que sean ellos los que juzguen eso? No pierdes nada. El "no" ya lo tienes. —Le hice caso aunque estaba segura de que era un sueño y los sueños no se hacen realidad… ¿o sí?



Después de enviarles mi curriculum y videobook, resultó que FoolishPeople estaban interesados en mí, para mi total asombro e incredulidad (sí, los actores somos seres muy inseguros con un ego frágil y sensiblero). Les envié unos cuantos vídeos por e-mail y me puse a practicar mi inglés con Daniel M. Jacobs. Daniel es un gran coach y profesor de inglés. Es también actor y director. Me ayudó muchísimo y le recomiendo.


Llegó el casting final, que hice por Skype, y me dijeron que sí, que formaba parte de FoolishPeople; que hiciese las maletas y me fuese a Londres a vivir un par de meses porque había mucho que hacer. No podía creérmelo.



Y allí me fui. Gracias a mis amigos pude quedarme a vivir en un piso para mí sola en el sur de la ciudad. Mi primera experiencia viviendo sola fuera de España, en una ciudad tan grande como Londres y haciendo teatro de este tipo en inglés. Ha sido una de las mejores y más duras experiencias de mi vida hasta ahora. Un gran desafío. El proceso fue maravilloso y crecí muchísimo como persona. La gente de la compañía me hizo sentir como en casa y entre nosotros no había ni piques, ni egos. Fue como estar en familia.


No voy a decir que no hubo días malos, claro que los hubo. La mayoría de ellos tuvieron que ver con mi propia inseguridad. Eso de “ten cuidado con lo que deseas porque puede hacerse realidad.” Pero superé la prueba y estoy muy orgullosa de todo lo que conseguí con este proyecto, tanto a nivel personal como profesional.



Los ensayos los hacíamos al aire libre, en Hyde Park, invitando a unirse a nuestro proceso creativo a cualquier persona que estuviese en el parque y tuviese curiosidad. Abrir así los ensayos fue genial porque te prepara totalmente a lo que puede pasar. Las reacciones de la gente son incontrolables. Has de aprender a improvisar, estar todo el tiempo concentrado y ser el personaje, más que interpretarlo. Tu seguridad aumenta cuando todos los días expones tu trabajo aún sin madurar a los ojos curiosos del que pasea ajeno a lo que haces. Cada día, durante 4 horas era la diosa Soteira. Mi momento favorito de los ensayos fue cuando un chico accedió a seguirme y vio el final. Cuando terminamos, “salí de personaje”, y le di las gracias por quedarse.

—¡Pareces una persona totalmente diferente ahora! —me dijo. Misión cumplida.



Para llegar a ese estado FoolishPeople hacen algo llamado "teatro de la manifestación". Tú has de manifestar a tu personaje, no actuar. John, el director, es un mago que realiza trabajo ritual. En mi primer ensayo me hicieron un ritual de iniciación increíble. Son métodos poco ortodoxos pero he de decir que ahora, después de esta experiencia con esta gente tan mágica, creo en la magia. No es la magia que se ve en las películas, por supuesto, es otra cosa. La magia es conseguir cambiar estados de consciencia a través del arte. La magia es el arte. El arte es un ritual. Nuestra obra era un ritual en sí mismo.



Dentro de Cornbury Park hay un espacio secreto. Un campamento poblado de dioses, espíritus y monstruos; un lugar sagrado que existe al borde de la medianoche. Aquellos con la suerte suficiente para entrar, cambian para siempre por lo que allí experimentan.
Cualquier criatura imaginable nacida del mito, fábula y los cuentos de hadas se ha visto forzada al retiro en Camp Midnight. En un futuro muy cercano, este desierto será todo lo que quede. Una última batalla, un ritual final. En Hope, una nueva historia espera dar comienzo. Una historia llena de poder, amor e ira, se manifiesta como parte de una reunión extraordinaria. Criaturas del mito y los cuentos de hadas encuentran la fortaleza, unas en las otras, aceptando su lugar como sueños olvidados. Solo tú puedes ayudar a cambiar el destino del último desierto antes de que llegue la medianoche.
Tic, tac, tic, tac. Espíritu o monstruo, dios o mortal, es el momento de estar con nosotros, codo con codo, hombro con hombro. Debemos enfrentarnos juntos a los secretos de la medianoche y dar vida a nuestra historia.


Esa es la sinopsis de The Woods Trapped at the Edge of Midnight. Durante todos los días que se celebró el Wildernes Festival dimos vida a un campo de refugiados muy especial, Hope, el lugar donde habitan los mitos olvidados. La obra se representaba durante 6 horas, haciendo cinco repeticiones, desde las 18h hasta la medianoche.


Mi personaje era la diosa Soteira, encargada de ir a buscar al público al centro del festival y llevarlos a través del bosque a nuestro refugio. La energía que tenía que tener para hacer y mantener eso durante seis horas fue bestial. Mía era la responsabilidad de hacer que la gente entrase en nuestro mundo fantástico.

—Mi nombre es Soteira y yo soy la que otorga el paso al lugar de siempre jamás. Soy la salvadora de aquellos que buscan refugio huyendo del vacío —advertía a todos aquellos que se atrevían a venir conmigo y vivir con nosotros esta experiencia.



Tener al público frente a frente, hablar con ellos mirándoles a los ojos, tocarlos, tener que improvisar según sus reacciones, y además tener que hacerlo en un idioma que no es el tuyo, es algo muy diferente a hacer teatro a la manera tradicional. Cuando te das cuenta de que entre el público hay celebridades británicas como Jonathan Ross y Jane Goldman, y los reconoces, solo te quita los nervios la determinación que te da estar totalmente metida en personaje.



Vi a varias personas del público volver y repetir. Hubo una chica que parecía perdida, le di la mano y le mostré que todas las escenas estaban ocurriendo a la vez y tendría que elegir qué es lo que quería ver.

—Cada decisión que tomes es un nuevo camino. —Me entendió, comenzó a andar y se perdió entre la gente. Volvió al día siguiente con unos amigos.

—Quedaros aquí y ved esta escena, es una pasada. Yo me voy a seguir a otros personajes para ver historias que aún no he visto —le oí decir.

La sensación de satisfacción ante tal grado de implicación por parte del público no se puede explicar.



—Va a ser muy raro volver a un escenario —bromeaba con Cathy en la entrevista que nos hicieron para un documental sobre el proyecto.

—Yo intento pasar todo lo aprendido en el teatro inmersivo a mis trabajos sobre las tablas —me contestó ella.

El documental está en proceso de montaje, tendrá entrevistas con todos los miembros de FoolishPeople y momentos de la obra grabados en directo en el festival. A continuación podéis ver un teaser trailer con Cathy Conneff y yo siendo entrevistadas por Mark Caldwell, el director del documental.



Creo que ahora, unos meses después, aún no he asimilado todo lo aprendido y vivido durante este gran ritual mágico que fue mi colaboración con FoolishPeople. Desde luego ya no soy la misma persona. Hay un antes y un después de esta experiencia. Les estoy muy agradecida por darme la oportunidad y acogerme como una más.


Puedes saber más sobre FoolishPeople visitando su página web. También puedes seguirlos en redes sociales como Twitter y Facebook, donde durante unos días cada miembro de la compañía explica experiencias personales o habla de sus referentes.



Es genial ver como Lucy (performer, productora y la mujer de John) habla con toda sinceridad de lo que es trabajar en la industria creativa siendo madre de dos niños pequeños. Tenía que atender a su hijo de dos años y su bebé de seis meses en el festival y actuar durante seis horas. Y es que si quieres, puedes. Es una lección que aprendí de gente tan luchadora como ellos.


¿Los sueños se hacen realidad? Puede que sí.

Fotografías: Niki Bruckner, realizadas en agosto del 2015, durante la obra The Woods Trapped at the Edge of Midnight de la compañía de teatro inmersivo FoolishPeople, en el Wildernes Festival (Cornbury Park, Oxfordshire, Inglaterra).